(este escribí el 5 de marzo del 08)
Sabes como se siente en serio poder perdonar? Es como la mañana que sigue a una larga noche de bruma y lluvia. El aire sopla fresco y se ha llevado el calor y la pesadez de la humedad, el agua, aun corre chiquita y suave, ya no fuerte y destructora, mientras se va llevando lentamente los retazos de la tormenta dejando paso a que el sol seque los caminos, a que el sol cicatrice las heridas...
“Y después de la tormenta siempre llega la calma”... y que momento mas intenso es la calma... La paz de Dios me envuelve el corazón con gozo inmenso que solo puede traducirse en alabanzas a mi sol! A mi Dios que seco toda herida! Aquel que hoy abraza mi corazón con tierno cariño y suave caricia... Que me permite sentir que pase lo que pase ahí estará a mi lado, una y otra vez... que nada me falta si tengo esta paz, esta paz que viene de El, al contrario... me sobra libertad!
Puedo amar y perdonar y me siento grande al hacerlo... Y si el mundo no me entiende? Si a los ojos de todos me llaman ilusa? Que me importa! Que me importa lo que piensen si el Divino Espíritu calienta mi corazón y me ciega a toda incredulidad y dureza del alma.
Y mientras tanto, Dios que es el Perdón mismo me perdona a mi por no haber perdonado antes...
Gracias te doy mi Dios por esta inmensa paz que cubre de tu blanco calor mi corazón. Alabado seas mi Señor por tu inmenso amor y tu eterno Perdón... y por acercarme a Ti permitiéndome ser herida e injuriada para después poder sentir el cáliz de tu sangre redentora en mi vida y en mi corazón... Te amo por siempre, mi dulce Señor...

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